Un paso importante antes de comprar un luminario o contratar a un diseñador de iluminación, es tener claras las tareas visuales de cada espacio, para poder evaluar y determinar en un proyecto ejecutivo los niveles de iluminación adecuados para cada tarea, ya sea iluminación residencial, industrial o comercial.

 

El objetivo de diseñar ambientes de trabajo adecuados no es proporcionar simplemente luz. Es importante encontrar el equilibrio entre la energía lumínica emitida y las actividades que la requieren, para disminuir riesgos de fatiga en el ser humano, o incluso, riesgos en la salud de los usuarios. Sonará muy dramático, pero un nivel de iluminación alto y además excedido en brillo, cuyo término correcto es deslumbramiento, puede ocasionar pérdida de visión momentanea y propiciar accidentes. A la larga, tanto el exceso como la ausencia de luz, generan problemas en la vista de las personas.

Existen muchos factores importantes cuando comienzas a diseñar un espacio visual; ópticas del luminario, reflexión, dirección del luminario, edad del usuario, entre otros. En el caso de la iluminación industrial o comercial, existe una norma en México, la cual es muy básica pero importante al considerar un proyecto, ya que especifica los luxes mínimos para cada tarea visual. La normativa contempla las obligaciones que tiene la empresa o el patrón respecto a las condiciones de iluminación de los centros de trabajo.

La luz es un factor determinante del confort humano, pues a través del manejo adecuado de la luz se pueden obtener diversos factores positivos, por ejemplo en áreas de trabajo aumentar la eficiencia y productividad; en tiendas se puede provocar atracción visual hacia determinados objetos o espacios y dar personalidad a la marca; en general lograr sensaciones de melancolía, romanticismo, alegría, erotismo o vitalidad. Sí a esto le sumamos acciones basadas en la psicología de la luz,  como vimos en nuestra publicación previa, vamos dando forma a una iluminación que incidirá en una mejor calidad de vida.